lunes, 8 de mayo de 2017

Mujeres Superpoderosas: Silvia Ribot una vida de bienestar integral (parte 2)



Continuamos con la historia de Silvia Ribot, una mujer superpoderosa con una vida llena de bienestar integral.

La semana pasada comencé a contar el desafío más grande que Silvia ha tenido que superar: la muerte de su esposo Marcos.

Silvia me contó que ese día, ella estaba en la peluquería y al final de la mañana, recibió una llamada de Marcos, él le dijo que quería comer arroz con pollo para el almuerzo, así que Silvia al salir del salón de belleza compró lo que su esposo le pidió y para ella su sopa favorita. Al llegar a casa puso la mesa y se sentaron a almorzar divinamente, disfrutando de ambos platos.

En la tarde salieron para la sesión de acupuntura. De camino a La Victoria estaba lloviendo mucho y había mucho tráfico en la autopista, así que Marcos decidió que para el momento del retorno tomarían otra vía, sin importar que el carro se ensuciara (él tenía una obsesión por tener los carros extremadamente limpios).

Al llegar a la ciudad de La Victoria estaban sobre la hora, por lo que Silvia cuenta que Marcos le cede el carro para que ella lo estacione y él subir a su cita, eso tardó unos pocos minutos. Cuando Silvia se estaciona, lo llama a su celular para avisarle y Marcos no le atiende, eso le preocupó, así que subió inmediatamente al consultorio.

Cuando llega al tercer piso, se encuentra con un grupo de personas que rodean a alguien que está tirado en el piso, ella logra reconocer el zapato de Marcos que sobresale del círculo de personas y escucha los comentarios de la gente, la mayoría médico, pues ese edificio es la sede de muchos consultorios: eso fue un infarto, eso fue un ACV, no tiene signos vitales. Inmediatamente lo subieron a una silla de ruedas, pues no contaban con camilla y lo trasladan a la clínica.

Pocos minutos después sale la doctora para confirmar que había llegado sin signos vitales y que no había nada que hacer. La doctora le pidió a Silvia que la acompañara para que viera a Marcos, y le dijo: "Quiero que usted lo vea, ese señor se murió feliz, venga para le vea el rostro. Durante mi carrera veo cadáveres a cada rato, pero en toda mi carrera nunca había visto a una persona fallecida con una cara de felicidad, satisfacción, plenitud" Silvia estaba totalmente devastada.

Silvia cuenta que a pesar de todos sus años de experiencia en desarrollo personal, le costó mucho superar ese desafío. Es a través de su hermana y su hija María Gabriela, que llega a una formación centrada en el bienestar y cuando comenzó a aplicar las estrategias aprendidas de manera consiente y deliberada, fue que logró entender el porqué y el para qué Marcos se había ido. Silvia dice que además aprendió que nadie parte de este mundo sin su autorización.

También aprendió  que la vida está a su favor y no en su contra como lo sintió cuando Marcos falleció, y que experiencias como esas son perfectamente vivibles en este plano, que la única forma de adquirir experiencia es viviendo esas situaciones.

Hoy Silvia siente que está más cerca de tener todas las áreas de su vida en bienestar por una decisión propia, sin depender de otros, y le ha cerrado el paso al malestar.

La felicidad no depende de otros, afirma Silvia: ni del marido que tengas, ni de la familia que tengas, ni de la cuenta bancaria. Lo único que hay que hacer, es ser lo que queremos ser.

Sus valores guías son la honestidad, la lealtad, la responsabilidad, el compromiso, el amor y la humildad (que no tiene que ver con pobreza) sino con la grandeza de valorar las pequeñas cosas, humildad de no estar por encima ni por debajo de los demás, sino simplemente estar. La humildad para valorar en el otro lo que realmente es, y no lo que uno cree que es.

La paz para Silvia es un momento de bienestar pleno, es una sensación de quietud profunda, de serenidad y es un regalo para ella. Esa paz la encuentra en el silencio y en un ritual que ella tiene, que le llama “la contemplación” y es el momento en el que se para en la ventana a contemplar las nubes, el cielo, las montañas, el agua, contemplar todo eso la llena de paz en su máxima expresión.

La felicidad es un estado parecido, también es una sensación de bienestar con alegría, de entusiasmo, es más explosiva. La encuentra en ella misma, colocando en su pensamiento imágenes de cosas que ha vivido, cosas que le gustan y cosas que creo (de crear) que va a vivir.

Actualmente, su fuente de inspiración es su nieto de 5 años, sus dos hijas María Gabriela y María Alejandra, y su madre que está por cumplir 90 años llena de una salud extraordinaria y una gran lucidez.

A sus 61 años tiene muchos proyectos, entre ellos, seguir salpicando a muchas personas con su filosofía de bienestar, contribuyendo con su propio testimonio, como una manera de modelar a otros. Ver crecer a su nieto, viajar.

Por: Bárbara Izquierdo
CEO y creadora de: Bi Consultores
Coach, Conferencista, Empresaria
Libros publicados: El balcón de tus sueños
El cometa saltarín (cuento infantil)
Twitter:  @CelebrityCoach1





viernes, 5 de mayo de 2017

Mujeres superpoderosas: Silvia Ribot, una vida de bienestar integral (Parte 1)


Durante el mes de mayo celebramos el Día de las Madres, así que quiero retomar la serie de artículos Mujeres Superpoderosas, con Silvia Ribot: una vida de bienestar integral.

Silvia se define como una persona encantadora, inteligente, proactiva, que ha dedicado gran parte de su vida a la docencia universitaria. Se formó en Educación Especial, concentrando más de la mitad de su vida en trabajar con todo lo relacionado al crecimiento personal a nivel universitario, en empresas públicas y privadas.

La historia de su vida la conoce gracias a los cuentos de su mamá. Ella le narró que el día que nació llovió muchísimo. La lluvia era tal, que en el momento que sus padres se iban a montar en el vehículo del tío Alí (quien fue la persona que los llevó a la clínica) tuvieron que caminar varias cuadras hasta el sitio donde su tío pudo estacionar la camioneta; en el trayecto toda su canastilla, su ropa, todo se mojó; así que Silvia nació un día muy lluvioso, pero rodeada de mucha alegría, por ser la primera hija del matrimonio.

Le cuentan que era tan velluda, que su padre bromeaba diciendo que había tenido una hija mona. Creció sintiendo que había nacido de unos padres muy inteligentes y amorosos.

Su madre le “grabó” muchos mensajes que la definen: que era muy carismática, que se llevaba bien con todo el mundo, que era muy risueña, que era una niña muy atenta. Tanto, que en una ocasión su papá recibió una visita desde la capital, eran unos señores muy sofisticados y Silvia les ofreció cambur (banana). Cuando se los llevó, los sirvió sin la cáscara. Para su mamá fue una gracia, un gesto de una niña “muy atenta”, muy sociable, extrovertida, nunca le penalizó por ese tipo de acciones.

Afirma Silvia, que le “compró” a su madre toda esa historia y las convirtió en parte de su sistema de creencias fundamentales.

Se graduó de bachiller a los 15 años. A los 16 su mamá la envió “empaquetada” para Caracas a la casa de unos primos que estaban vinculados a la educación especial, así que estudió psicopedagogía. Al regresar a Maracay, trabajó en el Instituto Padre Antonio Leyh y prosiguió estudiando hasta obtener un Magister en Orientación y un Doctorado en Ciencias de la Educación.



Para Silvia los estudios académicos son importantes en la vida, y está agradecida de todas las oportunidades que tuvo de desarrollarse en este sentido, pero afirma que no son lo que constituyen el ser. Piensa que se confunde el ser con el historial académico; esa falsa creencia de a mayor nivel educativo un ser más nutrido o, que necesitamos un título para “ser” alguien en la vida. Sobre este punto concluye que el ser ella misma, aderezado por sus títulos es lo que le ha garantizado el éxito y el bienestar en su vida.

Silvia se casa en 1975 con su único novio: Marcos Flores, quien ha sido su único esposo, su única pareja. Tuvieron dos hijas y siempre se enfocaron en vivir juntos, siguiendo el modelo de la familia Flores.

Confiesa que primero se enamoró de la familia de Marcos que de él. Sus suegros tenían un matrimonio hermoso. La mamá de Marcos, todas las tardes a las 6 en punto, esperaba en la entrada de la casa con un café, a quien luego se convertiría en su suegro.

En la casa de la familia Flores todos almorzaban juntos, y eso despertó gran admiración en Silvia, pues ella no lo tuvo en su casa, dado que su papá trabajaba en otra región del país y venía cada 15 días. Así que siempre soñó con tener una familia donde ambos padres estuvieran presentes para sus hijos en el día a día.

Marcos la acompañó siempre en todas las aventuras personales y laborales, pues a lo largo de su carrera ha tenido cargos que la han llevado a viajar dentro y fuera de Venezuela.

El desafío más grande que ha tenido que superar, es la partida repentina de su esposo Marcos. Esa tarde iban a una sesión de acupuntura, pues Marcos iba a participar en un torneo de Bowling en la Isla de Margarita y quería estar en óptimas condiciones. De camino a la sesión simplemente cayó y falleció, Silvia cuenta que no le dio oportunidad de despedirse.  

Por: Bárbara Izquierdo
CEO y creadora de: Bi Consultores
Coach, Conferencista, Empresaria
Libros publicados: El balcón de tus sueños
El cometa saltarín (cuento infantil)
Twitter:  @CelebrityCoach1