¿Qué viene ahora para Venezuela? A un mes del doble terremoto

Ayudar también es comprar, contratar y recomendar venezolano

Por Bárbara Izquierdo

El 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia. No se trató de un sismo seguido por una réplica convencional, sino de un fenómeno poco frecuente conocido como doblete sísmico. Casi un mes después, las cifras continúan cambiando, miles de familias siguen afectadas en toda la zona central del país y la reconstrucción apenas comienza.  

Durante las primeras horas, la pregunta fue cómo salvar vidas. Después llegaron las necesidades urgentes: agua, alimentos, medicinas, refugios, atención médica, transporte y búsqueda de personas desaparecidas.

Ahora comienza otra etapa, menos visible, pero igualmente determinante: cómo ayudar a las familias venezolanas a recuperar estabilidad, ingresos, autonomía y posibilidades reales de reconstrucción.

En estas semanas he recibido muchas preguntas parecidas:

“¿Cómo puedo ayudar?”

“¿Qué se necesita?”

“¿Dónde puedo enviar algo?”

Las donaciones coordinadas siguen siendo fundamentales. También lo son la ayuda humanitaria, la atención psicológica, la recuperación de viviendas, escuelas, centros médicos, carreteras y espacios productivos. Las Naciones Unidas estima que más de 1,3 millones de personas necesitarán asistencia durante al menos seis meses, mientras miles continúan sin vivienda o en campamentos temporales.  

Pero hoy quiero hablar de otra forma de solidaridad que suele perder atención cuando desaparecen las primeras imágenes de la tragedia:

Compra venezolano. Contrata venezolano. Recomienda venezolano. Dentro y fuera de Venezuela.

Después de una emergencia también se necesitan ingresos

Cuando ocurre una catástrofe, pensamos inmediatamente en las necesidades más urgentes. Es lógico. Sin embargo, la recuperación no termina cuando una familia recibe alimentos o encuentra un lugar provisional donde dormir.

Después hay que reparar una vivienda, pagar una consulta médica, reemplazar herramientas de trabajo, comprar útiles escolares, trasladarse, reponer mercancía, atender a un familiar, asumir una mensualidad o cubrir una factura que sigue llegando aunque la vida haya cambiado por completo.

Por eso, además de donar, debemos comprender el valor de activar la economía de las personas afectadas, de sus redes familiares y de su entorno.

Una compra no reemplaza la respuesta institucional ni la ayuda humanitaria. Tampoco puede convertir la resiliencia venezolana en una excusa para abandonar a quienes necesitan apoyo. La recuperación exige políticas públicas, transparencia, infraestructura, atención emocional y empleo sostenido. 

Pero una compra, una contratación o una recomendación sí puede convertirse en una acción concreta que devuelva independencia y movimiento a una familia, y esto también reconstruye.

¿Cómo ayudar a Venezuela desde otro país?

Si estás fuera de Venezuela y necesitas contratar a alguien, busca talento venezolano.

Puedes encontrar diseñadores gráficos, desarrolladores web, asistentes virtuales, editores, traductores, profesores, fotógrafos, escritores, consultores, coaches, contadores, estrategas, especialistas en marketing, community managers y creadores de contenido.

También hay arquitectos, ingenieros, médicos, investigadores, expertos en tecnología, productores audiovisuales y profesionales con décadas de experiencia que han llevado su talento a otras partes del mundo.

Cuando contratas a una persona venezolana en el exterior, probablemente no estás ayudando únicamente a quien presta el servicio. Es posible que parte de ese ingreso sostenga a padres, hijos, hermanos u otros familiares que permanecen dentro de Venezuela y que hoy enfrentan necesidades extraordinarias.

No se trata de contratar por lástima.

Se trata de reconocer talento, pagar un precio justo y comprender el impacto humano que puede tener una decisión comercial consciente.

Ayudar no significa regalar oportunidades sin criterios. Significa mirar con más atención a profesionales competentes que quizá ya estaban frente a nosotros.

Comprar venezolano también es solidaridad

En casi todos los países donde existe migración venezolana hay restaurantes, tiendas, panaderías, emprendimientos, proyectos culturales y pequeños negocios creados por venezolanos.

  • Puedes ir al restaurante de una familia venezolana.
  • Comprar en su tienda.
  • Pedir sus tortas, tequeños, empanadas, hallacas, postres o productos artesanales.
  • Comprar regalos hechos por venezolanos en plataformas digitales.
  • Inscribirte en sus cursos.
  • Escuchar sus audiolibros.
  • Comprar libros de autores venezolanos.
  • Contratar servicios profesionales dentro o fuera del país.

Cada transacción parece pequeña cuando la observamos de manera aislada. Pero una economía se sostiene precisamente así: mediante muchas decisiones pequeñas que permiten que el dinero circule, que un emprendimiento conserve empleos y que una familia tenga mayor capacidad para responder ante una crisis.

Recomendar también tiene valor económico

No siempre podemos comprar, donar o contratar. Pero casi todos podemos recomendar.

  • Podemos compartir una publicación.
  • Dejar una reseña honesta.
  • Etiquetar a alguien que necesite ese servicio.
  • Hablar del trabajo de un profesional venezolano.
  • Enviar su catálogo a un posible cliente.
  • Comentar su publicación para aumentar su visibilidad.
  • Volver a comprar.
  • Pagar a tiempo.
  • No regatear de manera injusta.

En el ecosistema digital, una recomendación puede convertirse en una venta, una oportunidad laboral o un contrato. Una reseña positiva puede ayudar a que un libro, un restaurante, una tienda o un servicio profesional sea descubierto por alguien nuevo.

La visibilidad bien utilizada también puede ser una forma de solidaridad.

Quienes tenemos comunidades, audiencias o plataformas debemos comprenderlo especialmente. Nuestra recomendación puede abrir una puerta que para otra persona sería muy difícil alcanzar por sí sola.

Del auxilio inmediato a la reconstrucción sostenible

La solidaridad suele alcanzar su punto más alto durante los primeros días de una emergencia. Después, la atención pública se mueve hacia otra noticia.

Sin embargo, para las familias afectadas, el terremoto no termina cuando dejan de circular las imágenes.

  • Continúa en las noches sin dormir.
  • En las réplicas.
  • En las pérdidas.
  • En la incertidumbre.
  • En las búsquedas que todavía no terminan.
  • En la vivienda que debe reconstruirse.
  • En el negocio que no puede abrir.
  • En el empleo interrumpido.
  • En la necesidad de volver a empezar.

Hasta mediados de julio, Funvisis ya había registrado más de mil movimientos sísmicos posteriores al doble terremoto, mientras las labores de recuperación continuaban en varias regiones del centro-norte venezolano.  

Por eso, la ayuda no puede limitarse a una reacción emocional de unos días. Necesitamos convertirla en una práctica sostenida.

¿Qué es el consumo consciente en una emergencia?

El consumo consciente consiste en comprender que nuestras decisiones de compra producen consecuencias económicas y sociales.

En este contexto, significa preguntarnos:

  1. ¿A quién beneficia esta compra?
  2. ¿Puedo contratar a un profesional venezolano competente?
  3. ¿Conozco un negocio que merezca mayor visibilidad?
  4. ¿Puedo recomendar un libro, un servicio o un emprendimiento?
  5. ¿Estoy pagando a tiempo?
  6. ¿Estoy valorando adecuadamente el trabajo recibido?

No se trata de comprar cosas que no necesitamos. Se trata de dirigir necesidades reales hacia personas y negocios que pueden beneficiarse de nuestra elección.

La solidaridad no tiene que ser improvisada. También puede ser estratégica, respetuosa y sostenible.

Una acción venezolana cada semana

Quiero proponerte algo sencillo:

Elige cada semana a una persona, un profesional, un autor o un emprendimiento venezolano y apóyalo de alguna manera.

  1. Compra.
  2. Contrata.
  3. Recomienda.
  4. Comparte.
  5. Regala.
  6. Escribe una reseña.
  7. Habla de su trabajo.

Quizá sea una compra pequeña. Quizá sea una contratación profesional. Quizá solo puedas compartir una publicación con la persona adecuada. No subestimes esa acción.

Una factura pagada, un cliente nuevo, una reseña positiva, un contrato remoto o una recomendación honesta pueden parecer gestos modestos frente a la dimensión de una tragedia.

Pero para una familia concreta pueden representar transporte, alimentos, medicamentos, materiales para reparar su hogar o la tranquilidad de saber que podrá cubrir el próximo mes.

Venezuela necesita ayuda, pero también oportunidades

Durante muchos años he hablado de la mentalidad venezolana, de nuestra capacidad de adaptación y de la fuerza que surge cuando una persona aprende a responder ante contextos difíciles.

Pero hay algo que debemos decir con la misma claridad: la fortaleza no elimina la necesidad de apoyo.

  • Ser resiliente no significa hacerlo todo sin ayuda.
  • Ser trabajador no significa que las oportunidades aparecerán solas.
  • Ser talentoso no garantiza visibilidad.

Por eso, en este momento, apoyar a Venezuela también significa ayudar a que el talento venezolano circule, sea contratado, recomendado y justamente remunerado.

  • No desde la compasión vacía.
  • Desde el reconocimiento.
  • Desde la dignidad.

Desde la convicción de que reconstruir un país también implica reconstruir su tejido económico, sus pequeños negocios, sus carreras profesionales y la confianza de su gente en el futuro.

La solidaridad que permanece después de la noticia

A  un mes del doble terremoto, quiero agradecer a quienes han preguntado cómo ayudar, a quienes han donado, compartido información verificada, enviado medicinas, abierto espacios, ofrecido servicios o acompañado emocionalmente a una familia.

Y también quiero hacer esta invitación:

  • Que la solidaridad no sea únicamente una emoción provocada por una noticia.
  • Que se convierta en una decisión.
  • En una compra consciente.
  • En una contratación.
  • En una recomendación.
  • En una oportunidad.

Porque cada vez que eliges comprar venezolano, contratar venezolano o recomendar venezolano, estás ayudando a que una familia tenga más posibilidades de sostenerse y reconstruir.

Y en este momento, eso vale muchísimo.

Escritora, coach de mentalidad aplicada al éxito sostenible y autora de Código +58
Éxito con alma

¿Conoces un emprendimiento, profesional, autor, tienda o servicio venezolano que merezca ser descubierto?

Comparte este artículo y deja su nombre o enlace en los comentarios. Entre todos podemos ayudar a que circulen más trabajo, más oportunidades y más apoyo sostenible.