viernes, 20 de diciembre de 2013

El arte de la comunicación, el poder de la palabra

Ya me he referido suficientemente sobre la escucha, y en el proceso comunicacional es parte importante el saber expresarse. Cuando nos toca exponer nuestras ideas, hablamos de usar un lenguaje claro y preciso, que esté en sintonía con la persona que nos escucha. Por ejemplo, cuando nos dirigimos a nuestros niños, ese lenguaje debe estar adaptado a su edad, sus intereses, mirándolo a los ojos, tomar su barbilla para que mantenga el nivel de atención, descendiendo hasta su altura física para establecer un mejor contacto.


En las relaciones familiares nos es muy difícil desprender las emociones de nuestras palabras cuando hay una situación. La convivencia es la base para la intimidad y la intimidad verdadera se logra a través de la buena comunicación. De allí que es bien importante, cuando exponemos nuestros sentimientos a nuestra familia o pareja, “amarrar” las pasiones, ya que cuando estamos disgustados podemos herir más fácilmente a las personas que queremos, ya que al conocerlas sabemos cómo hacerlo.






En el ámbito laboral, muchas veces se comente el error de usar un leguaje en extremo técnico. Es bueno recordar, que en las organizaciones las actividades se desarrollan por medio de un intenso intercambio conversacional, por esto es muy importante potenciar las competencias para diseñar y realizar conversaciones que permitan optimizar la efectividad del lenguaje verbal -escrito o hablado- y el lenguaje no verbal, en los diferentes niveles de la organización. 

Es sabido de las brechas entre departamentos, más fuertes aún son aquellas entre personal administrativo, gerencial y el personal de nomina diaria. Regularmente éste personal no se siente tomado en cuenta, no participa de las actividades organizadas para toda la empresa, o en caso de asistir, no se integra, ya que simplemente no hay una conexión entre estas personas, se sienten pertenecientes a “mundos diferentes”


La forma de derribar las barreras interdepartamentales es calibrar la comunicación entre los miembros que la integran. Gerentes que “bajan” su código comunicacional (manteniendo un nivel de respeto) al nivel del personal de nómina diaria, buscando sintonía. No es solo mostrar una actitud de gerencia “a puertas abiertas”, se trata de conectarse con la gente. Y toca a los jefes, como figuras de autoridad dentro de las organizaciones, dar el primer paso para hacer que las cosas pasen.

Toda comunicación se desarrolla con varios trasfondos, el más evidente es el emocional, ya que nuestros cuerpo reflejan nuestras emociones, en algunos casos más que en otros, puede ponernos en evidencia en medio de una negociación, una reunión de trabajo importante, pero por otra parte, al aprender a manejar el rapport efectivamente podemos catalizar las reacciones emocionales de otros en cualquier nivel de la organización.


Así que para concluir, podemos decir que todos los seres humanos somos diferentes y hay tantas maneras de interpretación como personas en el mundo. Lo que para una persona, el simple gesto de ver a otra  levantando una de sus cejas puede significar un signo de interés, otro lo interpreta como una señal de censura o reprobación y un tercero puede considerar un gesto sexy. En el caso de la empresa, es todo un universo de seres, con sus diferentes historias personales y sus distintas miradas, compartiendo un mismo contexto y con un objetivo en común; lograrlo va a ser más fácil o más difícil dependiendo de cómo fluya la comunicación, ya que ésta impacta directamente a los equipos de trabajo.
Por ello contamos con herramientas como la PNL que unifica criterios, que nos brinda todo un sistema para aprender a unir las piezas del rompecabezas que es la comunicación entre seres humanos. Una comunicación realmente efectiva mejorará la calidad y cantidad de relaciones interpersonales, y en la vida laboral, será pieza fundamental en el  logro de muchas metas.