miércoles, 8 de enero de 2014

El coaching ontológico. Etapas




El coaching ontológico es el arte de transformar conversaciones y un proceso de aprendizaje sostenido para el logro de las metas deseadas por el cocheado.


      1.    En la etapa de introducción: tenemos una persona con un quiebre como punto de partida para el trabajo entre coach y cocheado. Esta persona con ganas o necesidad de cambio deposita su confianza en un coach al cual respeta, pues son estos valores ingredientes fundamentales para la apertura que el cliente tendrá frente al coach para que las conversaciones sean productivas. Para el desarrollo de las sesiones es importante tomar en cuenta un ambiente privado, calmado y adecuado que sirva de marco para el trabajo a realizar.


El coach revisará con su cliente y hasta donde este lo permita el contexto del quiebre y los hechos que lo acompañan, separando la experiencia de la explicación. Cabe destacar, que cuando mayor es la confianza, mayor será la apertura, y esto es determinante en un proceso exitoso.
2.    La etapa de la interpretación: en esta etapa el coach conducirá al cocheado hacia un mejor entendimiento de las alternativas que tiene frente a su quiebre, indagando a través de las preguntas poderosas los posibles bloqueos para el logro de la meta. En esta parte del proceso, lo ayudará a separar los juicios, de los hechos y las emociones.

El coach debe estar atento al lenguaje corporal que manifiesta su cliente, aplicar la intuición para descubrir lo que sus emociones expresan a través del lenguaje corporal y las palabras no dichas,  cuando éste expresa los juicios que hace sobre sí mismo, el mundo y el tiempo-espacio.

En esta etapa el coach mantendrá un registro de todas sus observaciones y reflexiones, identificando lo que resulta para el individuo y los ajustes que se hagan en el camino para el logro del objetivo planteado por el cliente. En dicho registro se plasmará el diseño, la ejecución y la evaluación del ciclo de reflexión en acción.

Para cerrar esta etapa el coach el cocheado validará que se ha logrado interpretar efectivamente su quiebre.

 3.    La etapa de la intervención: Esta etapa la acción del coach se centra en impulsar al cliente a través del lenguaje a que realice las acciones que antes no podía, desplazarse a través de nuevos caminos, pues cada vez que el cliente hace un ajuste en su camino, el impacto será un giro en la trayectoria de su vida, construyendo un futuro diferente, haciendo que las cosas pasen.
El desprenderse de la zona de la comodidad, de la “manera de ser” del cliente genera mucha emocionalidad en él, por ello es fundamental que coach acompañe a su cliente durante este proceso de desprenderse de viejos hábitos para construir nuevos, pues es el atreverse a hacer cosas diferentes lo que genera aprendizaje, cambio y evolución, la llave que abre la puerta hacia un futuro mejor siempre está en las manos del cocheado y es trabajo del coach mostrarle las distintas puertas para el éxito.
La única manera real de cambiar es a través de la construcción de nuevos hábitos y esto implica constancia, dedicación en el tiempo. Practicar continuamente las nuevas herramientas y hábitos es todo un desafío hasta que estén totalmente incorporados en el cliente, de manera tal, que formen parte de su “nueva manera de ser’.
Cuando el cliente es capaz de ver al quiebre con una mirada distinta, desprovista de emocionalidad, con toda una batería de nuevos hábitos, herramientas y recursos internalizados para hacerle frente estamos ante el cierre de la interacción.
El cliente en esta etapa mostrará un total compromiso hacia las acciones necesarias para mantener el nuevo rumbo por sí mismo.